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tcb: derrumbar la casa y empezar de nuevo

Hola amigo o amiga,

Han pasado varias semanas (diecisiete, para ser preciso) sin que hayas recibido este correo. Bueno, pasaron varias cosas entre medio. Incluso me casé con mi chica favorita un lindo día de Noviembre. También pensé mucho en el futuro del newsletter.

Le di muchas vueltas, tratando de pensar qué hizo que dejara de escribir. Me acordé de cuando empecé, cuando dije que si allá afuera había veinte personas que estuvieran interesadas en recibir estas recomendaciones, al menos para mi valía la pena hacerlo. No necesitaba cien, necesitaba un grupo de gente entusiasta que tuviera ganas de compartir gustos, historias y algo de música. Hoy son casi doscientas personas que me dejan llegar con estos mensajes a sus casillas de correo. El número no es lo importante, en todo caso. Lo importante es que te sigan gustando estas recomendaciones, que haya logrado vencer algún prejuicio o les haya mostrado algo que te haya sorprendido. En fin, gracias a ti. Te lo agradezco.

Vivimos en un mundo cada vez más despersonalizado, lo que no es sorpresa. Lo que sí ha sido más o menos novedoso es que la automatización ha ido conquistando pedacitos de nuestras vidas sin que nos demos cuenta. Nuestros teléfonos monitorean nuestros movimientos constantemente, buena parte de nuestras comunicaciones se financian con la publicidad que nos disparan, la música que escuchamos la programan algoritmos. Robots. Líneas de código que mágicamente saben el tipo de música que quieres escuchar el lunes por la mañana. Spotify e iTunes también saben lo que nuestra generación quiere escuchar. El control sobre nuestros datos le permiten a estos robots pueden saber cuál será la música que te gustará, la melodía que querrás escuchar de nuevo. Los robots tienen capacidad de predecir.

Este correo se rebela contra esa automatización. Es una cartita camino a tu casilla de correos llena de torpeza, errores y humanidad. Una cartita para seres humanos.

Notas técnicas para el final:

  • Me despedí de Mailchimp. Demasiado pesado para algo tan pequeño.
  • Me despedí del diseño del mail. Menos es más.
  • Probablemente me deshaga de la página web con el archivo del newsletter. Me toma demasiado tiempo. Si crees que es mala idea, que te gustaría volver a mirar las recomendaciones para atrás en el tiempo, cuéntame y quizás reconsidere.
  • Si ya te lateaste, o crees que es una mala idea recibir un par de recomendaciones de discos hermosos a la semana, puedes eliminarte de esta lista en el link acá abajo al final del mail.

Gracias por seguir atento. Si me quieres escribir, sabes dónde hacerlo.

Cariños, Claudio