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Scott Walker, “a cathedral lit by a sunset”

La carrera de Scott Walker son básicamente tres grandes actos. En el primero, Scott será un ídolo pop juvenil liderando a los Walker Brothers (ninguno de ellos apellidado realmente Walker y, ciertamente, sin vínculos familiares entre sí) con un éxito formidable a mitad de los sesenta, especialmente en Inglaterra.

El segundo acto llegará una vez disuelta la aventura juvenil con una seguidilla de cuatro discos solistas entre 1967 y 1969, donde su voz barítono comenzaba a recorrer caminos un poco más arriesgados. El descubrir casualmente la música de Jacques Brel hizo, en sus palabras, que todo cambiara para siempre. Los tres primeros discos incluirían, además de varios covers de Brel, reflexiones existenciales gatilladas por su obsesión por la poesía y el cine europeo de vanguardia. Todo ello envuelto en una exquisita capa de arreglos orquestales.

Scott 4 fue el cuarto disco de esa seguidilla y un rotundo fracaso comercial. En parte, supongo, porque las aguas del pop comercial del momento comenzaban a tomar otro curso, lejos del preciosismo orquestal. Los setenta serán una década triste, donde gobernará con descaro y bastante poca gracia el denominado rock progresivo. La voz de Walker, junto con el pop orquestal, se irá retirando de a poco para que Jehtro Tull, Genesis, Rush y Yes reinen cómodamente hasta que Patti Smith, New York Dolls y los Ramones merecidamente enmienden.

Scott 4 es un disco a contrapelo de sus tiempos, tal como todo lo que haría Scott Walker desde ahora en adelante. Es el primer disco que contiene únicamente composiciones originales, y donde expande las temáticas desde Ingmar Bergman (el disco abre con “The Seventh Seal”, que podría ser perfectamente parte de la banda sonora de la película del sueco) a la invasión soviética a Checoslovaquia.

Una hermosa cita de Albert Camus se ve impresa en la parte trasera del disco, como si fuera una explicación de lo que pasaría luego.

a man’s work is nothing but this slow trek to rediscover, through the detours of art, those two or three great and simple images in whose presence his heart first opened

Luego de algunos tropiezos creativos motivados por la presión de su sello discográfico -incluyendo una sorpresiva, aunque interesante vuelta de los Walker Brothers a mitad de los 70- poco se supo de él hasta 1984. El lanzamiento de su disco solista “Climate of the Hunter” sería el tercer acto de Scott Walker.

En este tercer acto, Scott llevaría lejos la búsqueda que había iniciado en sus exploraciones intelectuales con la vanguardia en los sesenta, forzando los moldes de la tonalidad y del formato canción. En el curso de treinta y cinco años, Walker editaría tan solo tres discos como solista.

Walker murió sorpresivamente el 22 de marzo de 2019.


🎧 Si solo tienes tiempo para una canción: On Your Own Again. No es ni de cerca la mejor canción del disco, pero cada vez que la escucho me embrujan esas cuerdas que aparecen justo antes del estribillo.

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