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Mark Hollis desapareció completamente


Mark Hollis

Mark Hollis fue rockero improbable, de esos personajes ubicados en lugares que parecen ser para ellos a todas luces ajenos.

Pese a nunca haberse acostumbrado a los vericuetos propios de una banda de rock, Hollis y sus compadres de Talk Talk le dieron el palo al gato con “It’s My Life”, liderando todos los rankings posibles a mediados de los ochenta. Todo lo que la banda haría después sería alejarse lo más posible del hit, de cualquier fórmula que pudiera oler tanto a obviedad como a flojera. Su disco siguiente, “The Colour of Spring” (1986), -que ya incluía arreglos de guitarras flamencas y un canciones más introspectivas que darían cuenta de lo que estaban cocinando- fue otro batatazo comercial y vendió todavía más discos que el anterior. La crítica los emparentaba con Duran Duran (fueron de gira juntos en alguna ocasión), y EMI sólo veía ganancias aseguradas en el futuro. El sello dobló la apuesta y puso todo el dinero del mundo para el que sería el próximo disco de la banda.

Luego de varios meses de atraso en la entrega del material prometido, la manera que tuvo Hollis de explicarle a EMI lo que estaban tramando fue entregarles un par de certezas: que el disco no iba a tener ningún single y que ni siquiera deslizaran la palabra “gira”, porque nunca más iban a mostrar algo en vivo. Como si fuera hecho con alevosía, “Spirit of Eden” (1988) abre con una hermosa canción de ocho minutos, que muestra el primer acorde de guitarra después de ya pasados buenos dos minutos de intrincados arreglos orquestales, sonidos sacados de la naturaleza y un par de trompetas intrusas. El primer susurro de Hollis aparece avanzado el tercer minuto, dinamitando cualquier posibilidad de éxito radial. Para muchos, “Spirit of Eden” también dinamita el rock, inaugurando lo que luego de conocería tan creativamente como post-rock.

Luego de esto Talk Talk editaría “Laughing Stock” (1991), donde ya Hollis juega prácticamente solo ad-portas de la separación definitiva de la banda, desafiando cualquier forma de calificación y género, acompañado por un ensamble clásico en lugar de sus compañeros habituales de banda. Cada vez se hace más evidente como Hollis pareciera avanzar hacia el silencio antes que hacia la melodía. Sin despreciar ciertas convenciones básicas, su voz es cada vez más parecido a un murmullo que arrastra los arreglos orquestales.

Varios años después, en 1998, Hollis lanza un disco homónimo, donde parece retomar lo que quedó pendiente en “Laughing Stock”. En lugar de sintetizadores (cuyo sonido afirmó luego despreciar profundamente), decidió arreglos más cercanos al jazz que a lo que se escuchaba en la radio en la época, construyendo un puente con otros exploradores imcomprendidos, como el compositor Erik Satie, Claude Debussy o el mismo Ornette Coleman, de quien Hollis siempre hablaba como influencias fundamentales en su música.

De un día para otro, así como los susurros en sus discos, Mark Hollis desapareció completamente.

A diferencia de otros outsiders con los que injustamente se le asocia -Nick Drake, Elliott Smith, por lo pronto-, nada parece indicar que Hollis haya sido un espíritu atormentado. O que su decisión de abandonar la música para siempre haya tenido que ver con fantasmas personales, cuitas imposibles o adicciones. En la que debe ser una de las frases menos “rockeras” en la historia del rock, Hollis lo explicó mientras sorbeteaba el té diciendo

Lo hago por mi familia. Quizás otros son capaces de hacerlo, pero yo no puedo salir de gira y ser un buen papá al mismo tiempo.

Mark Hollis estimó que ya no tenía nada más que decir y se fue a su casa a cuidar a sus hijos. Supongo que en el lugar donde se sentía menos ajeno.


📻 Lo encuentras completo aquí: Voy a dejar solo los enlaces al único disco de Hollis solista, pero te recomiendo todos los discos de Talk Talk. Mark Hollis – Mark Hollis. [Spotify] | [iTunes]