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Honor y gloria a Pete Shelley

Han pasado varias semanas desde la última entrega, pero no recuerdo haber prometido fechas ni periodicidad magazinesca. A menos que decidas que ya no vale la pena, este newsletter va a seguir siendo despachado de vez en cuando a tu casilla. Porque el compromiso es ese: es recomendarte discos importantes, claves, que tiene sentido que conozcas o que vuelvas a escuchar.

Estoy pensando en un nuevo newsletter en edición especial con una selección de mis discos favoritos del 2018, pero todavía no me decido. Pero mientras lo pienso, te comparto dos discos que tienen diez años de distancia entre sí, pero eso no es lo importante.

El primero es de los Beatles. Cuando se trata de algún disco de los británicos, la llamada del cliché es galopante. A veces me pregunto si es posible volver a revisar discos tan manoseados tratando de recordar qué significaron para nosotros. Me imagino que sí. O al menos eso es lo que intento recomendándote revisar de nuevo el disco blanco, ese de 1968 que la verdad es que se llama simple, y confusamente, The Beatles.

El segundo disco es un homenaje a Pete Shelley. Es el segundo disco oficial de los Buzzcocks, una extrañísima banda de punk británico que en lugar de lanzar canciones cortopunzantes al status quo, se aferraba a la única certeza: al desamor y a la confusión adolescente. ¿Quién no ha estado enamorado de alguien que no deberías?

Ojalá te guste la selección que te envío esta semana. Si te gusta, o la odiaste, o tienes tú mismo algún disco que te gustaría que recomendara por acá, envíame un email a tantas@cancionesbuenas.com. Todos los correos son respondidos.

Honor y gloria a las canciones buenas.

The Beatles – White Album (Apple, 1968)

Los Beatles no estuvieron en mi vida desde siempre. Mis padres -cuyos gustos básicamente fluctuaban entre el folklore latinoamericano, la canción de protesta y Salvatore Adamo- nunca tuvieron discos de los Beatles en casa. Se declaraban fans de los Beatles así como mi madre se sigue declarando católica sin que yo hubiese atestiguado una visita a la iglesia. Pese a lo que pudiera decir la parte del siglo veinte en la que crecieron, los Beatles no eran su música. No era la música de mis padres.

Los Beatles aparecieron en mi vida por curiosidad. Llegó un punto en que me forcé a saber cómo era la música del canon mundial, a qué sabía la música esa que tenía la gracia de gustarle a todos. Así fue como a los 13 años compré los primeros dos discos compactos que tuve. Uno, ‘Achtung Baby!’ De U2. El otro, ese compilado blanco de los fav four. Past Masters volumen dos.

Mi investigación a punta de cancioneros me llevó a descubrir rápidamente que el disco ese de Lady Madonna, The Inner Light, Rain y Don’t Let me Down, no era parte del canon. De hecho, era una compilación ecléctica, de esas que se hacen para vender más discos. En todo caso, existía otro disco blanco. Un disco, descubriría después, que no lleva nombre, un disco extraño, que no tenía muchos hits que coreasen con posterioridad las bandas tributo, un disco que no tenía mucho pero que, luego concluiría, lo tenía todo.

The Beatles (ese es el nombre ‘oficial’ del disco blanco) es, como todo disco doble, supongo, irregular. Al mismo tiempo que incluye cosas que podría escuchar una y otra vez para siempre (‘While my Guitar Gently Weeps’ o ‘Sexy Sadie’), están al lado de Ob-La-Dí, Ob-La-Dá (Lennon la denominaba “Paul’s granny shit”) o el berrinche de ‘Honey Pie’.

Mis padres no alcanzaron a explicarme que la vida también es un poco así. A veces es un poco ‘Glass Onion’, luego se pone más ‘Cry Baby Cry’. Este es de los pocos discos a los que vuelvo de cuando en cuando, como si hubieran asuntos todavía por descifrar. El disco blanco es mi I Ching, lleno de mensajes que me manda George para resolver misterios del presente.

🎧 Si solo tienes tiempo para una canción: Sexy Sadie 📻 Lo encuentras completo aquí: Spotify | iTunes Music

Buzzcocks – Love Bites (Domino, 1978)

You spurn my natural emotions You make me feel I’m dirt and I’m hurt And if I start a commotion I run the risk of losing you and that’s worse Ever fallen in love, in love with someone You shouldn’t have fallen in love with?

Esto es justo lo que canta Pete Shelley después del guitarreo explosivo e inolvidable con que comienza ‘Ever Fallen in Love (With Someone You Shouldn’t’ve?)’, la segunda canción de Love Bites, el segundo disco de los Buzzcocks. Love Bites no alcanzó a ser un disco muy esperado, siendo publicado solo 6 meses después del debut. Los tiempos del punk obligaban a ciertas premuras.

Era Julio de 1976, y Pete Shelley (entonces conocido como Pete McNeish) junto con su compadre Howard Devoto (entonces conocido como Howard Trafford) viajan en auto a Londres para convencer a los Sex Pistols que visiten Manchester. El show se hace en el Lesser Free Trade Hall y se dice que estaban presentes: Ian Curtis, Peter Hook, Bernard Sumner (que luego harían Joy Division y New Order), un tal Morrissey, Mark E. Smith de, Tony Wilson, y hasta Mick Hucknall, que entonces tenía una banda llamada Frantic Elevators, pero que vería la gloria mundial como Simply Red. La cosa es que en el viaje de vuelta, Pete y Howard deciden convertirse en Shelley y Devoto respectivamente y, con ello torcer el eje de rotación del rock de la última parte del siglo veinte.

Asociar a los Buzzcocks -a Shelley- al canon del punk británico es hacerle un feo favor. No sólo porque expandieron notablemente el arco conceptual y sonoro del género, sino porque la aproximación lírica de Shelley nunca fue la rabia o la rebelión, sino más bien el amor y la confusión adolescente y toda la angustia asociada convertida en himnos inmortales para bailar. La pluma de Shelley siempre corrió la línea hacia mostrar más preguntas que certezas, sugiriendo que la incomodidad del punk era más que slogans, una actitud vital frente a los desafíos de la vida adulta.

Pete murió de un ataque cardíaco el 6 de diciembre de 2018, a la edad de 63 años.

“It was like, you’re not pretending to be something you are not. You are just what you are. Punk is an art of action. It’s about deciding to do something and then going out and doing it.”

🎧 Si solo tienes tiempo para una canción: Ever Fallen In Love (With Some You Shouldn’t) 📻 Lo encuentras completo aquí: Spotify | iTunes Music

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