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En la edición de hoy. La primera vez que supe de Destroyer fue seguramente por Carmen Duarte. Creo haberle escuchado alguna vez decir dos o tres cosas buenas del proyecto de Bejar, lo que me pareció suficiente antecedente para convertirlo en favorito. Tenía razón. El disco de esta semana es “Destroyer’s Rubies” y también es mi favorito. El otro disco es de Love & Rockets, una banda misteriosa e improbable que decidió avanzar por caminos extraños y terminaron descubriendo un par de sonidos del futuro. Tuvieron un paso por Chile en 1996, donde salieron del escenario después de 15 minutos de escupitajos de fans de Cypress Hill. Una vez le preguntaron a Daniel Ash por el episodio, pero dijo tener bloqueado a Chile.

El invitado de hoy. Es de Ushuaia, se hace llamar Jota Pérez y es uno de los tantos que han hecho posible durante estos años Encerrados Afuera. Tiene un podcast con otra gente y una vez me invitó a comer a su casa una delicia cuya clave, en sus palabras, era prepararla lentamente mientras de fondo sonaba Yo La Tengo. Luego de eso, imposible no considerarlo un amigo. Lo encuentran en twitter. Un placer tenerlo de invitado acá. 

Gracias miles por mantenerte suscrito o suscrita y ojalá te guste la selección de esta semana. Recuerda que tus comentarios,, tus emails y tus recomendaciones a otros me pone muy contento. Me puedes escribir a cancionesbuenas@riseup.net.

Siempre vale la pena hablar de música ¡Hasta el próximo domingo!

Destroyer – Destroyer’s Rubies (Merge Records – 2006)

No recuerdo cómo llegué a Destroyer. Siguiendo una pista aparecida en algún blog seguro, de esa manera llegué a la mayoría de los discos en 2006. Conseguí “Destroyer’s Rubies” y al día siguiente Internet había hecho su magia y ya tenía los discos anteriores de la banda. 

Bejar describiría este disco como “una versión de Destroyer madura, despreocupada, easy listening”. Es precisamente eso y también un gran disco de Adult-Oriented-Indie-Rock para la ruta (quiero esta categoría en las disquerías, las virtuales y las otras), canciones para cantar o tararear a los gritos cuando nadie te está escuchando. Es casi una hora en la que pasamos del folk al glam, de ahí al country o a la balada FM de los 70. Encima es dramático, trasnochado y exuberante.

Bejar deja todo en el estudio junto a una banda que armó para grabar el disco y que en varios temas parece a punto de desarmarse por la intensidad. En otras ocasiones el que parece a punto de deshacerse es Bejar, como al comienzo del disco donde se las arregla con resumir lo que vendrá después en unos 9 minutos 25 segundos. 

Cada frase que sale de la boca de Bejar parece tener una carga especial, por el tono, la intensidad y por las letras, que combinan apuntes poéticos, recuerdos y viñetas con referencias rockeras que van de Led Zeppelin a My Bloody Valentine (en “Watercolours Into the Ocean” afirma que es 1987 todo el tiempo porque no para de escuchar “Strawberry Wine”, uno de los primeros singles de la banda de Kevin Shields).

Cuatro años después de haber tenido el MP3, finalmente me compré el CD, cuando ya conocía hasta el orden de las canciones: un lujo para la era del mp3, algo imposible ahora con el streaming. Al principio dudé “¡Pero si lo tengo en 320 kbps! ¿qué falta hace comprarlo?”. Estaba tratando de convencerme de que podía prescindir del fetichismo del CD y que la obra igual se podía disfrutar, pero no. Cinco segundos me duró esa duda al tener el disco en la mano, encima estaba en oferta. 

Mi amigo Beto me había llevado a visitar la única disquería de Lerwick (en Shetland, Escocia) casi como si me hubiera llevado a visitar un museo o las ruinas de un castillo. Fue el día del Mundial 2010 que Italia se quedó afuera, éramos cinco en la disquería y no podíamos creer lo que veíamos en una tele que estaba arriba del mostrador. Así que me lo compré para festejar y recién lo pude escuchar dos meses después. Duró un tiempo largo en la carpetita de CDs en la guantera del auto, siempre a mano en caso de emergencia o una vuelta larga a casa después de medianoche.

🎧 Si solo tienes tiempo para una canción: Rubies
📻 Lo encuentras completo aquíSpotify | iTunes Music

Love & Rockets – Express (Beggars Banquet, 1986)

Daniel Ash, David J y Kevin Haskins habían formado Love & Rockets en 1985, dos años después de la separación de la banda Bauhaus (banda que habían integrado junto a Peter Murphy) y luego de que Ash y Haskins probaran suerte con el proyecto Tones on Tails. Con su álbum debut “Seventh Dream of Teenage Heaven”, Love & Rockets ya había dejado en claro que si bien los tres ya eran referentes del rock gótico por su pasado junto a Murphy, ahora transitaban caminos más amplios y luminosos.

“Express”, segundo disco del trío, salió en el 86, pero llegó a mis oídos en el 88, gran año para descubrir discos. Yo estaba en plena adolescencia, gran momento para descubrir discos. En la radio pasaban mucho “Ball of Confusion”, que era bailable (casi un rap, pero nos sonaba bolichero), mientras que en las revistas decían que “Express” era un disco dark psicodélico o algo así. Mi idea de la psicodelia era diferente a lo que proponía este álbum, estaba formada por lo leído y no por lo escuchado hasta ese momento. La psicodelia era cosa de jipis de 20 años atrás, nada más lejano para alguien que en los últimos tres años había sido fan de Duran Duran, Prince, The Cure y The Smiths.

Desde las primeras oídas “Express” fue una experiencia intensa, demasiada información y toda nueva a la vez. Sentía que este disco era la puerta de entrada a drogas más duras. Esto era difícil de encasillar, era post punk, dark, punkie, jipón, industrial y ellos eran épicos, rolingas, sensuales, irónicos. A veces todo esto en un solo tema. A veces parecían de vuelta de todo y a veces sonaban desesperados. “Belleza en el ojo del huracán” cantaban en “Yin And Yang The Flowerpot Man” y no encuentro una definición mejor.  

Conozco de memoria cada segundo de canciones como “Express Kundalini” y no sé cual es mi parte favorita. Si cuando rompe la banda en pleno luego de una intro en la que el tren se pone en movimiento o el “This is an announcement for the trascendental run” del comienzo de la letra, o el “uh uh” antes del llamado a subirnos al Express Kundalini. Podría ser el riff pesado de la guitarra antes de los pájaros, o los pájaros antes del “The song is in your heart/ Your heart is in the song”. Quizás sea el tono amigable con el que cantan “You are disintegrating into everything around”

Ya en los 90s compré el CD, una edición norteamericana que venía con 11 temas y arrancaba con el instrumental “Angels and Devils”. No saben lo bien que todavía suena en el auto. Cada tanto pongo la tercera versión que conozco, es una que está en Spotify, se supone que está remasterizada y tiene 15 canciones. En todos los casos, la música y el disfrute es el mismo y todavía me suena como pop que viene de algún momento del futuro. 

🎧 Si solo tienes tiempo para una canción: Kundalini Express
📻 Lo encuentras completo aquíSpotify |  iTunes Music

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