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En la edición de hoy. Hoy les voy a compartir un disco que salió recién el viernes pasado y que es un hit tras otro hit. La banda (y el disco) se llama Cigarettes after Sex y, se supone, es lo que uno debiera estar escuchando. Pero el sonido de la banda es espectral, no necesariamente radial y me causa mucha curiosidad por qué llega con tanta facilidad al público masivo. Me encantó. Con el otro disco rompo una de las reglas de este newsletter (bueno, muchas veces he roto también la de enviarles esto cada domingo 😶), porque se trata de una compilación. Pero es una compilación exótica, estrafalaria y genial del tremendo William Onyeabor

💌 De nuevo muchas gracias por mantenerte suscrito o suscrita y ojalá te guste la selección de esta semana. Si tienes cualquier comentario, quieres decirme lo que te gusta o no te gusta del newsletter o sugerir algo, me puedes enviar un correo a cancionesbuenas@riseup.net. Los contesto todos. 

Que tengas una buena semana ✊ 🚀🚀

Cigarettes after Sex – Cigarettes after Sex (Partisan, 2017)

La historia de esta banda parte con el vocalista Greg González grabando algunas canciones con compinches de El Paso, Texas, que formarían finalmente la banda. Editaron un EP y varias de sus canciones comenzaron a circular a través de Youtube. Uno de los palos al gato que pegaron fue con una versión de Keep on Loving You de REO Speedwagon que hoy cuenta con 16 millones de reproducciones, 2 más que la versión original. Otra canción del EP de 2002 tiene, al momento de escribir esto, 57 millones de reproducciones. Así, mucha gente estaba esperando el disco debut de la banda, que finalmente salió a la venta el viernes.

¿Qué pasa con Cigarettes after Sex? No lo sé responder bien.

Después de todo es una banda que tiene un sonido que, al menos a mi, me conecta inmediatamente con Mazzy Star (¿te acuerdas de Mazzy Star?), Mojave 3 y Galaxie 500. Esa forma de cantar displicente, esos arreglos pequeñitos, esa batería simple pero que avanza implacable. Claro, ninguna de esas referencias hacen pensar que esta banda logre llenar estadios, pero apretaron alguna tecla que al menos a mi me cuesta visualizar. 

Todas las canciones del disco siguen una fórmula parecida, una atmósfera producida por el sintetizador de fondo, ese ritmo en la batería, en fin. Pero las canciones funcionan. El disco funciona. De hecho, es de mis favoritos del año.  

Si solo tienes tiempo para una canción: Sweet
Lo encuentras completo aquí: Spotify | iTunes Music | Youtube

William Onyeabor – Who is William Onyeabor? (Luaka Bop, 2013)

Rompo una de las pocas reglas de este newsletter, porque voy a recomendarte una compilación, no un disco. Lo que es evidentemente una trampa en un proyecto que pretende compartir discos, no lo es tanto cuando se trata de alguien como Onyeabor. 

La primera vez que escuché este disco sencillamente no lo podía creer. El golpe que recibí tuvo que ver con que pensaba encontrarme con algo de afrobeat, quizás con un poco más de crudeza. Pero lo que nunca pensé encontrar fue el poder hipnótico de esos sintetizadores grabados a mediados de los setenta. Porque William Onyeabor fue un pionero en lo que hoy podríamos denominar funk sicodélico. Lo que Fela Kuti hizo con el funk, trayéndolo de vuelta a sus raíces africanas, lo hizo Onyeabor con la onda disco. Por ahí leía, con mucha razón, que Onyeabor construyó un puente musical privado entre el rancho donde producía su música y los clubes de moda en Londres o Nueva York, que sólo supieron de él después del trabajo de joyería de Luaka Bop para lograr editar esta compilación.

El título del compilado (que tiene 6 discos en la edición en vinilo) se hace la misma pregunta que me hice esa tarde que escuché esta fusión extravagante por primera vez. Quién diablos es William Onyeabor. En corto, Onyeabor fue un empresario nigeriano riquísimo nacido en la ciudad de Enugu y que editó nueve discos entre 1977 y 1985, discos que tuvieron circulación fundamentalmente en Nigeria. 

Cuando la gente de Luaka Bop (el sello de David Byrne) quiso hacerse de los derechos para editar este disco, se encontró con evasivas del músico quien, ante la insistencia, le indicó al presidente del sello “¿Por qué querría hablar sobre eso? Yo solo quiero hablar de Jesús”. Seguramente la historia tuvo final feliz -después de todo el amigo Onyeabor fue un exitoso empresario-, con algunos elementos que son posibles ver en el corto documental hecho por el propio sello, donde muestran sus peripecias para dar con la casa del músico y hacerles ver lo importante que era rescatar su trabajo para el mundo occidental. Terminan en su casa.

Con la sola historia dan ganas de escuchar su música. 

Si solo tienes tiempo para una canción: Fantastic Man
Lo encuentras completo aquí:Spotify | iTunes Music

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