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Guau (🐶). Te quiero agradecer de nuevo por estar inscrito a este newsletter y especialmente si lo has encontrado divertido o útil y has hecho correr la voz a gente que pueda también interesarle. Hace algunas semanas, mientras la contaba a mi mujer sobre la idea de este proyecto, le decía que sería feliz y seguiría haciéndolo por un par de meses si tenía al menos 20 suscriptores. El número ha aumentado de manera increíble (piensen que el primer envío lo recibieron menos de 40 personas y este lo recibirán cerca de 100), cosa que me pone muy contento y me entusiasma para seguir con más ganas por más de un par de meses 😉

🇺🇸 English speakers, we will have news for you soon! I know some of you are English speakers willing to undestand better the beauty of the Spanish language used on this newsletter. I’m trying my best to offer you translated versions of it very soon. If you know how, let me know. News to come.

Gracias a todos los que escribieron mensajes y sugerencias tanto por correo como por redes sociales. Sus comentarios son súper importantes para mi 🤳

Whitney – Light upon the lake (Secretly Canadian, 2016)

Sólo en la estrecha escena indie rock gringa una banda formada por ex miembros de Smith Westerns (estupenda banda) y Unknown Mortal Orchestra (no tan estupenda) podrían ser considerado un súper-grupo. Como quiera que fuese, su disco debut nos lleva derechito a mediados de los setenta, con un sonido bien Byrds, pero al mismo tiempo Beachwood Sparks, Fleet Foxes y hasta un poco Bon Iver, si me apuran. 30 minutos de pop melancólico y pastoral.

En algunas entrevistas, Max Kakacek y Julien Ehrlich han indicado que este es un disco de rupturas amorosas y que, de hecho, se invitaron el personaje al que llamaron Whitney para canalizar esos fantasmas propios de los quiebres. No sé bien si les resulta ese ejercicio, pero al menos el disco funciona como un disco ideal para ir despidiendo el verano, mirando el atardecer con tu chica o chico, esperando que lo que viene sea para mejor.

Escúchalo: Spotify | iTunes Music

De La Soul – 3 Feet High and Rising (Tommy Boy Records, 1989)

Por alguna extraña razón, tengo una fascinación con los discos debut. Me encanta escuchar una y otra vez el primer disco de bandas favoritas como el debut de los Beastie Boys (también de 1989), el debut de los Ramones o de los Strokes, de Arcade Fire, de Violent Femmes, de los Pavement. Pero hay pocos discos debut tan deliciosamente favoritos como el de esta banda de hip hop improbable llamada De la Soul.

Es probable que no te guste el hip hop y hayas dejado de leer en el párrafo anterior. No cometas ese error. A fines de los ochenta el hip hop estaba a punto de entrar en un tobogán que lo llevaría a caminos de rica experimentación y de clichés insoportables. En ese contexto, Prince Paul produce un disco llamado así por una curiosa referencia a una canción de Johnny Cash (!), lleno de ritmos pegajosos, chistes internos, novedad, sentido del humor y samples.

La gracia de los De la Soul fue nunca tratar de encajar en la escena a la que se supone que pertenecían, sino de mover la barrera hacia un lugar inesperado. Sin ir más lejos, supuestamente el disco costó cerca de US$13.000.- en total y la magia de los samples fue hecha gracias un Casio RZ1.

El disco de estos los primeros hippies del género es considerado por muchos como “el Sgt. Pepper’s” del hip hop. Bueno, al menos no se guardaron samples. El disco está repleto de referencias a gente más o menos obvia como los Parliament Funkadelic o James Brown, pero al mismo tiempo colaron pedazos de los Monkees, de Liberace, Steely Dan o Hall & Oates. De hecho, en una canción colgaron un trozo de The Turtles, quienes pidieron más de 10 millones de dólares por dicho uso. Lo que nos lleva a otra cosa.

Este disco está en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, pero no está en ningún servicio de streaming. En la era de internet, no hay dónde encontrarlo de manera legal. ¿La razón? Derechos de autor. Este disco, seminal para el hip hop de los noventa, está lleno de samples por todos lados que a Warner Music (que en su momento compró el catálogo completo del sello Tommy Boy Records) no le parece razonable licenciar a servicios de streaming por el temor de ser demandado. El copyrioght termina siendo usado contra los autores. Una historia conocida.

3 Feet High and Rising es un grito de amistad, buena onda y equilibrio espiritual. Útil, urgente y rupturista no solo para fines de los ochenta.

Escúchalo: Youtube (hasta cuando dure online)